
En Galicia no es por presumir pero que buenos productos encontramos.
No solo en carnes, sino en pescados, mariscos, verduras...es un placer ir a hacer la compra y traer tan buenos ingredientes para casa.
Mis hijos no son de pescado, ellos se lo pierden, pero intento que el pescado vaya incluído en algunas recetas aunque sea "disfrazado" como dice mi madre.
Hoy tenía esta merluza con una pinta exquisita y no pude resistirme a ella y además aproveché y compré unas cuantas almejas, que la acompañan divinamente.
Así que en poco tiempo y con poco esfuerzo se consigue una receta deliciosa, sana y equilibrada.
A pesar de que nos bombardean por todos los lados con el anisakis, quiero negarme a dejar de comer pescado si además es de tan buena calidad, aunque haya que pasarle cien mil repasos antes de cocinarlo.
Si además acompañamos a este pescado con unos guisantes de cosecha casera, porque me los dio mi vecina Lucita, es ya una delicia.
Os animáis?
Pues vamos allá con la receta...
Dejamos las almejas en abundante agua con sal para que se abran y suelten la arena mientras preparamos la receta.
Echamos un chorrito de aceite de oliva en la olla donde lo vamos a preparar e incorporamos el diente de ajo, pimiento y la cebolla picado finamente.
Salteamos sin que llegue a quemarse, que quede doradito sin más.
Pasamos mientras la merluza (ya salpimentada) por un poco de harina, por ambos lados, sacudiéndola para que no lleve en exceso.
Colocamos la merluza en la olla y dejamos que se haga un minuto por un lado, damos la vuelta y otro minuto por el lado contrario.
Incorporamos el caldo y el vino, añadimos los guisantes y subimos el fuego para que hierva pronto, una vez comience el hervor bajamos la temperatura a fuego medio, tapamos y dejamos que se haga unos 5 minutos.

Pasado ese tiempo incorporamos las almejas ya escurridas y limpias; volvemos a tapar y dejamos 2 o 3 minutos solamente porque se harán sin problemas.

Y ya solo queda poner un poco de perejil, que podéis espolvorear por encima, emplatar y disfrutar!
Dejadlas en abundante agua con sal mientras preparáis el resto de la receta; así se abren y van soltando la arena.
Al final, ya escurridas y limpias: se tapa la olla y en 2 o 3 minutos se hacen sin problemas.
Ya salpimentada, se pasa por harina por ambos lados sacudiéndola para que no lleve en exceso, y se marca un minuto por cada lado antes de añadir el caldo y el vino.
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Gallega, de Ourense, enfermera de profesión y cocinera de vocación. Me encanta leer recetas, cambiarles ingredientes, probarlas… y que los tres chicos de mi casa me den su opinión.
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