
Estos días de estar en casa supongo que se harán duros, digo supongo porque yo cada día bajo a trabajar en el hospital y no es lo mismo.
Seguramente la mayoría pensaría que es mucho mejor quedarse en casa que ir a trabajar al hospital.
Lo entiendo, yo a veces lo pienso también más que nada por mis chicos.
Pero luego pienso que he querido ser enfermera desde que era pequeña, desde que tenía 8 años y mi amiga Beatriz tenía una muñeca nenuco con un fonendo y se le oía el latido del corazón.
Jamás me olvidaré de aquellos paseos por León cuando íbamos a visitar a Piru y Manolo, los padres de Beatriz y Fernando, amigos de mis padres de toda la vida.
Yo salía a pasear con aquel muñeco que ella me dejaba y era la niña más feliz del mundo.
Y los años pasaron y siempre la misma idea, feliz el día que entré en la Universidad de Santiago de Compostela... años duros de mucho estudio, pero con muchísima ilusión.
Y los años han pasado... tantos como 25 años que terminé la carrera y sigo con la misma ilusión.
Ser enfermera es mi día a día, una profesión que elegí por vocación, por querer cuidar y ayudar pero sobre todo comprender en momentos difíciles... como los que estamos viviendo hoy en día.
No tengo miedo, le tengo respeto a este bichillo, todas las precauciones son pocas para estos momentos pero cuando estoy allí no lo pienso, actúo si más y nada más.
Así que cuidaros todos muchiiiiiisimo!!!
Menudo rollo que os he echado jejeje...y todo esto viene a que estos días apenas cocino yo, cocina la mayoría de las veces Nacho.
A él le gusta la cocina tanto o más que a mi, solo puedo agradecerle lo mucho que me cuida él y mis dos chicos, me traen en palmitas.
Así que la receta nueva en el blog la ha hecho él, yo solo he hecho la foto y me las he comido jejeje.
Son facilísimas de hacer, animaros porque os van a encantar.
Vamos allá con la receta...
Pelamos la cebolla, el ajo y lo picamos bien picadito.
En una sartén lo doramos con un poco de aceite de oliva, que quede bien cocinado. Reservamos
Escogemos 4 patatas grandes, las lavamos y limpiamos bien todo por fuera porque las vamos a cocinar con piel.
Podéis cocerlas enteras tal cual o si son muy grandes partidas al medio.
Necesitarán entre 20-25 minutos, mientras comemos las espinacas con un poco de sal.
Una vez cocidas las espinacas las escurrimos bien y picamos menudas. Reservamos
Si ya están cocidas las patatas las escurrimos, vaciamos parte, dejamos como si fuesen un cuenco.
Mezclamos las espinacas picadas, los centros de las patatas, la cebolla y el ajo pochado, la mozarrella, el queso de untar, sal y pimienta:
Rellenamos las patatas con la mezcla anterior, repartimos por encima queso rallado y al horno.
Lo tendremos precalentado a 180º calor arriba y abajo durante unos 15-20 minutos.

Los últimos 5 minutos gratinamos.

Y listas para disfrutar!
Sí, por eso hay que lavarlas y limpiarlas muy bien por fuera. Las cocéis enteras, o partidas al medio si son muy grandes, entre 20 y 25 minutos.
No se tira nada. Ese centro va al bol con las espinacas picadas, la cebolla y el ajo pochados, la mozzarella, el queso de untar, sal y pimienta, y con eso las rellenamos.
Van 15 o 20 minutos a 180 grados con el queso rallado por encima, y los últimos 5 minutos se gratinan. Ahí es cuando cogen ese color dorado.
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Entra en tu recetario y sube tu foto. Se ve aquí mismo, con tu nombre, en cuanto Inés le eche un vistazo.
Gallega, de Ourense, enfermera de profesión y cocinera de vocación. Me encanta leer recetas, cambiarles ingredientes, probarlas… y que los tres chicos de mi casa me den su opinión.
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