
Como sabéis soy de Ourense y Portugal nos queda a un paso.
Es nuestro país vecino al que nos gusta visitar de vez en cuando.
Donde más nos vamos es a Pitões das Junias, está dentro de un marco paisajístico precioso.
Pertenecen al Parque Nacional Gerês- Xurés, que fue declarado el 27 de mayo de 2009 por la UNESCO como reserva de la Biosfera; Pitôes es un pueblo divino.
Según me contaron en su día es el pueblo más alto de Portugal habitado.
Creo que más de de una vez os he hablado del pan de allí.
Hay en el pueblo una panadería como las de antes, con un horno que funciona seguido.
Hacen unos panes de centeno que hay que probarlo para poder definirlo, de 10.
Además hacen brioches, pastéis de nata, bolos de Berlín...
Siempre que vamos nos venimos cargados.
Y qué decir de sus gentes, encantadoras, como si fuese de allí de siempre.
Allí hemos hecho unos amigos, los dueños de una taberna especial, la Taberna Celta.
Sus dueños son Margarida y Bruno, con ella he hecho muy buenas migas y porque?
A Marga le encanta cocinar y es que además es muy buena cocinera, es todo alegría y simpatía, nos reciben siempre con los brazos abiertos.
Procuro llevarle siempre al algo hecho por mí y ella me da siempre algo que ha hecho con todo su cariño.
He traído unas mermeladas que son una delicia, de diez no... de cien.
Bueno, pues la receta de hoy es de ella, un millón de gracias Margarida porque son una delicia estás pataniscas de bacalao.
Vamos allá con la receta...
Se pica muy bien la cebolla y el perejil.
Que lleve bien de perejil porque le da un toque especial.
Mezclamos el bacalao con los huevos batidos.
Agregamos el perejil y la cebolla picada, mezclamos bien.
Vamos echando la harina y luego la cerveza .
Salpimentamos al gusto.
Tiene que quedar una mezcla espesa pero no mucho, textura algo suelta.
Ponemos una sartén al fuego con aceite y esperar que esté caliente.
Con ayuda de una cuchara vamos echando en la sartén a los pocos y freímos.
Según se van dorando los vamos retirando sobre papel absorbente.
Acompañamos de arroz o lo que más nos guste.

Listos para disfrutar!

Espesa pero no mucho, algo suelta; se va echando la harina y luego la cerveza hasta dar con ese punto.
Porque le da un toque especial; que lleven bien de perejil, bien picadito junto con la cebolla.
Con ayuda de una cuchara, echando porciones a los pocos en aceite bien caliente, y según se van dorando las retiro sobre papel absorbente.
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Gallega, de Ourense, enfermera de profesión y cocinera de vocación. Me encanta leer recetas, cambiarles ingredientes, probarlas… y que los tres chicos de mi casa me den su opinión.
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