
No hay nada como el aroma de un pan recién horneado para transformar la atmósfera de una casa.
Hoy quiero compartir contigo una receta que lleva ese placer a otro nivel: un pan de patata con aceitunas y orégano, que combina lo mejor de la tradición mediterránea en cada bocado.
Las aceitunas negras aportan un sabor intenso y ligeramente salado, la patata da suavidad, mientras que el orégano fresco o seco perfuma la masa con su aroma característico, haciendo que cada mordida sea un verdadero deleite.
Además de ser delicioso, este pan es increíblemente versátil. Puedes servirlo como acompañamiento en una cena, preparar bruschettas para el desayuno o merienda, o simplemente disfrutarlo solo, recién salido del horno, con un chorrito de aceite de oliva.
Lo mejor de todo es que, aunque su sabor parezca sofisticado, la receta es sencilla y accesible para cualquier nivel en la cocina.
A lo largo de esta receta te guiaré paso a paso, compartiendo consejos para lograr una miga esponjosa y una corteza dorada perfecta, además de ideas para personalizarlo según tu gusto.
Prepárate para llenar tu cocina de un aroma irresistible y sorprender a todos con un pan casero que combina tradición, sabor y ese toque especial que solo tú puedes darle; este pan no es solo una receta, es una experiencia que invita a saborear la tradición y la creatividad en cada rebanada.
Te animas? pues vamos allá com la receta del pan de patata con aceitunas y orégano...
Lava bien las patatas con piel y cuécelas hasta que estén tiernas (puedes hacerlas en el microondas). Una vez listas, escuelas muy bien, haz un puré y resérvalo.
En un bol grande, mezcla agua ligeramente tibia con la levadura hasta que se disuelva.
Añade al bol el puré de patatas, la sal y el orégano. Mezcla bien; luego agrega la harina y las aceitunas, integrando todo hasta que la masa esté homogénea.
Tapa la masa y deja que repose en un lugar cálido durante aproximadamente 2 horas y media, hasta que doble su tamaño.
Espolvorea la superficie de trabajo con harina y coloca la masa encima. Dale forma plana y ovalada. Haz pliegues llevando los bordes hacia el centro por todos los lados. Luego, voltea la masa para que los pliegues queden abajo y forma una bola ovalada suavemente.
Coloca la masa en un banneton enharinado; si no tienes, usa un bol grande cubierto con un paño de algodón enharinado. Deja reposar 20 minutos.

Precalienta el horno a 220 ºC con una cacerola de hierro de 24 cm dentro (o similar, apta para horno). Mientras tanto, coloca la masa sobre papel de horneado.
Con cuidado, coloca la masa dentro de la cacerola caliente, tapa y hornea durante 35 minutos.
Luego, baja la temperatura a 200 ºC, quita la tapa, coloca un recipiente con 200 ml de agua en la parte inferior del horno y hornea 30 minutos más. Para crear vapor extra, vierte unos hielos en la base del horno justo antes de cerrar la puerta.

Saca el pan del horno, retira el papel y deja enfriar sobre una rejilla. Esto permitirá que la corteza se mantenga crujiente y la miga conserve su textura suave.

Listo para disfrutar!
La masa os puede quedar algo pegajosa, no os preocupéis, mientras amasamos para darle los pliegues nos enharinamos las manos para que sea más manejable.
Esta receta (con algunos cambios que le he hecho) la vi por primera vez en el Blog de Loleta (que me encantan sus recetas).
No, os puede quedar algo pegajosa y es normal. Mientras amasáis para darle los pliegues, enharinaos las manos y será mucho más manejable.
Usad un bol grande cubierto con un paño de algodón enharinado, y dejad reposar la masa 20 minutos igualmente.
Vale cualquier cacerola similar apta para horno. Se precalienta dentro del horno a 220º, se hornea 35 minutos tapada y después 30 minutos más a 200º sin tapa, con un recipiente con 200 ml de agua en la parte baja del horno.
Sí, podéis ponerlas verdes o mezclar las dos, en aritos igualmente.
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Gallega, de Ourense, enfermera de profesión y cocinera de vocación. Me encanta leer recetas, cambiarles ingredientes, probarlas… y que los tres chicos de mi casa me den su opinión.
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