
Esto no es la típica receta de calabacín…
Es ese tipo de plato que haces “para probar” y terminas repitiendo cada semana.
Crujiente por fuera, suave por dentro y con un toque de parmesano que lo cambia TODO.
Lo mejor: se hace con ingredientes básicos y en muy poco tiempo, pero el resultado parece de restaurante.
Si alguna vez pensaste que el calabacín era aburrido, esta receta viene a desmontarlo por completo.
El resultado final: un snack, guarnición o picoteo perfecto que demuestra que lo sencillo también puede ser espectacular.
Te animas a hacerlo?
Vamos allá con la receta...
Con una mandolina laminar los calabacines (pueden ser con piel). Poner las láminas de calabacín , espolvoreamos con sal en un bol para que suelten el exceso de agua.

Los colocamos sobre papel absorbente y secamos bien; colocamos todas las láminas en la bandeja de horno.
Mientras mezclamos en un bol la leche, la harina, el queso en polvo, el orégano y la sal hasta que no tenga grumos .
Sobre las láminas de calabacín echamos la mezcla anterior repartiendo todo bien por la superficie.

Repartimos queso rallado, la cantidad es a vuestro gusto, en nuestro caso una buena cantidad de queso que nos encanta.

Metemos al horno a 190º con ventilador y calor arriba, y abajo durante unos 30 minutos. (Que esté bien dorado y crujiente )

Listo para disfrutar!!
1. Quita el exceso de agua del calabacín
El calabacín suelta bastante líquido. Si puedes, después de cortarlo en láminas, sálalo ligeramente y déjalo reposar 10–15 minutos. Luego sécalo con papel de cocina. Esto ayuda a que quede más crujiente y no se “cueza” en el horno.
2. Láminas finas y uniformes
Cuanto más finas y del mismo grosor, mejor se cocinarán. Si son muy gruesas, quedarán blandas por dentro y no conseguirás el efecto crujiente.
3. No te pases con la masa
La mezcla de harina, leche y parmesano debe ser ligera. Si queda demasiado espesa, se perderá el efecto “crujiente” y quedará más tipo rebozado denso.
4. El horno bien caliente desde el principio
Introduce el calabacín con el horno ya precalentado. El golpe de calor es clave para que empiece a dorarse rápido.
Después de laminar el calabacín, saladlo ligeramente y dejadlo reposar 10-15 minutos en un bol para que suelte el exceso de agua. Luego lo secáis bien con papel de cocina antes de colocarlo en la bandeja.
Con mandolina y con piel, cuanto más finas y del mismo grosor sean las láminas, mejor se cocinarán. Si quedan muy gruesas se quedan blandas por dentro y no conseguiréis el efecto crujiente.
Ligera y sin grumos. Si queda demasiado espesa se pierde el efecto crujiente y queda más tipo rebozado denso.
A 190º con ventilador y calor arriba y abajo durante unos 30 minutos, hasta que esté bien dorado. Meted el calabacín con el horno ya caliente, porque ese golpe de calor es clave para que empiece a dorarse rápido.
Gallega, de Ourense, enfermera de profesión y cocinera de vocación. Me encanta leer recetas, cambiarles ingredientes, probarlas… y que los tres chicos de mi casa me den su opinión.
Conóceme mejor
4 respuestas
Buenísima. He utilizado un queso de oveja bueno,de Carballino ,zona de Sayago,provincia de Zamora, y tener control en el horno y respetar las medidas de la masa [sin grumos].
Resultado..»espectacular «.
Gracias
Que maravilla los quesos de oveja de Zamora, muchísimas gracias, cuanto me alegro. Un saludo
Donde va el aceite???? Ines
Perdón Luis, es para engrasar la fuente del horno para que no se peguen las laminas de calabacín; disculpa