
Me acuerdo hace más de 30 años (yo acabo de cumplir 47) un tío de mi padre que se llamaba Modesto nos traía alfajores cuando venía de Buenos Aires.
Nos encantaban a todos en casa y sabíamos que todos los años nos los traía.
Y esto fue así hasta hace unos 10 años.
No volvimos a comer alfajores porque seguramente no serían tan ricos como aquellos.
Pero la vida da vueltas y ahora hemos conocido a unos familiares de mi abuela que están en Buenos Aires, que no habían venido aquí a Galicia y lo han hecho ahora.
Casualidades de la vida, tienen una fábrica de alfajores !! Se llaman alfajores Orense, en honor a nuestra ciudad.
Nos han traído y que ricos!!! Un bocado dulce exquisito... eso sí, tiene que gustaros el dulce de leche.
Sé que los que haga yo no van a ser iguales pero al menos tienen un delicioso sabor y recuerdan a los de allá.
Os animáis?
Pues vamos allá con la receta...
Tamizamos la harina, levadura, bicarbonato y la maicena.
Batimos la mantequilla con el azúcar y las yemas, que blanqueen (en Thermomix con mariposa en las cuchillas 3 min/ vel 3,5)
Añadir la vainilla y el coñac si decidís añadírselo.
Mezclamos las harinas con la mezcla anterior hasta formar una bola; si se queda pegajosa añadís un poquito de maicena en vuestras manos y formáis la bola.
Dejamos reposar como 1/2 h en la nevera envuelta en film transparente.
Pasado el tiempo estiramos sobre el mesado, espolvoreado con maicena, ayudados del rodillo.
Cortamos discos del tamaño que queráis, a vuestro gusto.
El grosor, de 1 a 1,5 cm.
Ir colocando sobre papel de hornear y al horno.
Temperatura 180º con calor arriba y abajo, durante unos 10 minutos, depende del horno, no han de dorarse, solo secarse.
Horneamos todos y vamos dejando enfriar sobre una rejilla.
Una vez fríos cogemos uno, echamos una cucharadita de dulce de leche y tapamos con otro.
Ha de salir un poquitín de dulce de leche.
Los hacemos rodar sobre coco rallado para que se pegue al dulce de leche.

Y listos para disfrutar!

Os echáis un poquito de maicena en las manos y así formáis la bola sin problema. Después va media hora a la nevera envuelta en film antes de estirarla.
Unos 10 minutos a 180 grados, aunque depende del horno. La clave es que no se doren, solo tienen que secarse.
No, es totalmente opcional. Se añade junto con la vainilla y si no os apetece lo dejáis fuera sin más.
Una cucharadita, y al tapar con la otra galleta tiene que salir un poquitín por el borde. Eso es lo que hace que el coco rallado se pegue al hacerlos rodar.
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Gallega, de Ourense, enfermera de profesión y cocinera de vocación. Me encanta leer recetas, cambiarles ingredientes, probarlas… y que los tres chicos de mi casa me den su opinión.
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