Mi tarta sorpresa de chocolate ganó el concurso para elegir la tarta de cumpleaños de la cadena y pasó a servirse en todos sus restaurantes.
Todavía me cuesta escribirlo sin sonreír: mi tarta se sirve en todos los Rodilla. Y empezó en Instagram, como casi todo últimamente. La cadena cumplía ochenta años —los que han pasado desde que Antonio Rodilla metió la ensaladilla rusa entre dos panes de molde en un local de Callao, en Madrid, un 19 de diciembre— y convocó un concurso para decidir cuál sería la tarta de su cumpleaños. Vi la convocatoria de pasada, me quedé dándole vueltas un par de días y al final me animé.
Presenté una tarta sorpresa de chocolate: bizcocho y cobertura de chocolate, con nata y bomboncitos de almendra escondidos por el medio. De ahí lo de sorpresa, que no se ven hasta que la cortas.
— La Voz de Galicia, 19 de diciembre de 2019
Y la eligieron. Hoy he estado en Madrid soplando las velas con ellos, que es una frase que nunca pensé que iba a escribir en este blog.
En mi casa no se compraba tarta. Las de los cumpleaños las hacía mi madre, y después las hice yo, una detrás de otra durante años, sin más pretensión que la de que hubiese tarta. Que una de ellas acabe en la carta de una cadena con ochenta años de historia es de esas cosas que siempre le pasan a otra gente.
Me lo preguntaron en la entrevista y lo dejo aquí también: sigo siendo enfermera, sigo repartiendo el día entre el trabajo, la familia y la cocina, y lo próximo que me gustaría hacer es un manual de cocina para quien empieza desde cero. Como empecé yo.
Gracias a Rodilla por el concurso y por cómo nos trataron. Y gracias a La Voz de Galicia por contarlo tan bien.
