Volví al concurso de pinchos de Barbadás, esta vez al otro lado: un taller de chocolate para los más pequeños de la casa.
El año pasado me tocó puntuar. Este me tocó mancharme.
La tercera edición de Barbadás a Bocados juntó a veintidós establecimientos del concello, y entre pincho y pincho el programa hizo un hueco para los niños. Ahí entré yo: el viernes 14, a las seis y media de la tarde, con un taller de chocolate y un montón de manos pequeñas esperando.
— Faro de Vigo, 11 de septiembre de 2018
Cocinar con niños no se parece en nada a cocinar. Va más lento, se ensucia más y el resultado nunca es el que tenías en la cabeza. Y aun así no se me ocurre mejor manera de pasar una tarde. Preguntan por todo, se lo comen todo y no tienen ningún prejuicio: si les dices que el chocolate se templa, se ponen a templarlo sin discutir.
Yo llegué a la cocina de mayor y por necesidad, apuntando en un cuaderno lo que me dictaba mi abuela. Ellos empiezan con ocho años y jugando, que es muchísimo mejor sitio para empezar.
Gracias al Concello de Barbadás por seguir haciéndoles sitio a los peques en un programa de mayores, y a las familias que se acercaron aquella tarde.