Desde un punto de vista nutricional, el chipirón (al igual que el calamar) destaca en un primer momento por su altísimo contenido en proteínas de buena calidad, aportando todos los aminoácidos esenciales.
Además es un alimento realmente bajo en grasas y calorías: 100 gramos de chipirón aportan sólo 80 kilocalorías y 1,60 gramos de grasas.
Su contenido en colesterol es algo menor que los calamares, aunque igualmente se aconseja consumirlo con moderación.
Respecto a su contenido nutricional, destaca sobretodo por su contenido en:
Minerales: entre los que podemos encontrarnos con el potasio, magnesio, zinc, fósforo, hierro y manganeso.
Vitaminas: vitamina A, B3 y B12.
Además, es un alimento con bajo contenido en mercurio, que encontramos en los océanos contaminados.
Y tiene una cantidad importante de yodo que ayuda al metabolismo y al buen funcionamiento de nuestra tiroides.
Lo mejor es no cocinarlos fritos o rebozados porque conllevara más calorías y eso no lo queremos, verdad?
Pues vamos allá con la receta...
Calorías: 516 kcal · Grasas: 25.4 g · Saturadas: 5.7 g · Hidratos: 11.5 g · Azúcares: 3.7 g · Proteínas: 52.2 g · Fibra: 1.5 g · Sal: 2.7 g
¿Qué hago con las aletas y los tentáculos de los chipirones?
No se tiran: los pico y forman parte del relleno junto con el sofrito de verduras, el huevo cocido y el jamón.
¿Cómo evito que se salga el relleno de los chipirones?
Después de rellenar los cuerpos les coloco un palillo y así no se escapa nada mientras se cocinan.
¿Cómo consigo una salsa sin grumos?
Deshaced la harina en el vaso de agua o de fumet antes de echarla a la sartén. Si sois celíacos, usad maicena en lugar de harina.